Se trata de una atalaya para la defensa y vigilancia del territorio edetano ocupada entre los siglos V y II a.C. que fue la residencia de un aristócrata, miembro de la élite guerrera ecuestre de Edeta, su familia y las gentes de ella dependientes. Destaca su impresionante muralla, la torre de vigilancia y un conjunto de habitaciones abiertas a una calle central que recorre longitudinalmente el asentamiento. Para esta ocasión, se centrará el foco de la explicación en la història de la investigación.
Las excavaciones arqueológicas, finalizadas en los años 80, muestran que en el poblado se llevaron a cabo actividades domésticas cotidianas tales como las relacionadas con la preparación de alimentos, con prácticas rituales y actividades agrarias, mineras y artesanales. Parte de estos materiales pueden visitarse en la Colección museográfica del Puntal dels Llops, ubicada en la Casa de la Senyoria.